Bienvenidos a mi escritorio.

"Detrás de cada novela siempre hay otras novelas y a veces el autor lo confiesa y otras no".

"Hay que escribir acerca de lo que uno conoce."

-¿Qué esperas? ¿Piensas que va a ver siempre los toros desde la barrera y no desde la arena misma?

-"Lo peor que te ha podido ocurrir ha ocurrido ya. Vives sin ella, lejos de ella y apenas si la ves empequeñecida por la distancia..." No te aferres a lo que pronto dejarás. Cuanto mayor sea tu desarrimo, más fácil te será el tránsito."

-..."Somos un microscópico grano de arena en una playa inmensa y en constante expansión..."

-... La ineluctabilidad del azar es el secreto mejor guardado del mundo..."

-... "Trato de ser fiel a mi vocación de escritor y de escribir lo mejor posible."

 

Lo que leo ahora mismo es un ensayo titulado:"Mil bosques en una bellota".

Hasta terminarlo, voy a ir insertando frases según me parezca:

Decía Cicerón: "La prudencia es el conocimiento de lo bueno, de lo malo, y de lo que no es ni bueno ni malo".

Carlos Fuentes: "Sólo en España se dieron cita y florecieron los tres pueblos del Libro: cristianos, moros y judíos. Al mutilar su unión, España se mutilará y mutilará cuanto encuentre en su camino. ¿Tendrán estas tierras la segunda oportunidad que les negara la primera historia?"

Carlos Fuentes: "Todo ser tiene el derecho de llevarse un secreto a la tumba; todo narrador se reserva la facultad de no aclarar los misterios, para que no dejen de serlo. Y al que no le guste, que reclame su dinero..."

 

Un a modo de diario.

Miércoles de febrero. Amaneció refulgente, demasiado para la temporada que llevamos. Debería llover mucho más, al menos en la costa norte canaria. No salí de la finca. Dediqué una parte de la mañana a fumigar con bacillus, tú me entiendes, los olivos, para atacar al bicho que impide medrar lo que pudieran ser gustosas aceitunas. 

Llamé a mi madre, 95 años, un lujo, gracias, de nada. Me contó, pobrecilla, que al irle a hacer caratoñas a los pajaritos que llenan sus soledades, notó que le faltaba uno. Se aprestó, con la celeridad que pudo, o sea, a su paso, a cerrar las puertas, no fuera a salírsele a la calle a través de su azotea. 

No fue tal. Se fijó de nuevo, su vista es muy selectiva, y se dio cuenta de que estaban los dos pajaritos echados en el nido. Tenía dos huevos, ella espera que pongan otros dos. Ya tiene para vigilar y esperar sus crías, la vida que le da vida...

 

Jueves de febrero.

Amaneció refulgente. Con el descaro de la desnudez fuera de época. Soñé que me atacaba un grupo de chirguetes. Uno de ellos me tiró una botella llena de algo, o sea, llena de algo, que se estrelló contra el cristal de mi coche y lo hizo trizas. Se juntaron los dos cristales, uno coloreó al otro con un ruido macabro. Me bajé del coche y corrí detrás de ellos, se perdieron en una esquina. Pero cuando me dirigía casi triunfante al coche para irme, se colocaron otros pocos, unidos a los primeros, delante de mi coche.  Llevaban cabos de pico, de azada, a modo de bates. Supe que me llegaba una mala hora. Lo noté en forma de sudor frío, aunque no pensé en la huida. Nos mirábamos retadores. No terminaba yo de llegar, aunque me daba cuenta de que yo avanzaba. Ellos me esperaban quietos. Seguros de sí mismos. Amparados en la jarca. Avanzaba yo imparable. La crueldad del sueño se cebaba en mí porque no terminaba de llegar. Analizaba con velocidad mis posibilidades. Sabía que eran casi nulas, más bien me preparaba para el sacrificio, para la entrega, a saber si con algo de lucha. Me desperté. 

Y ya pensé en mis hijos en un juicio. Unos mequetrefes habían matado a palos a su padre. En el juicio, sus madres. Los padres de los chiquillos habían sido asesinados unos, desaparecidos otros, ni se sabe de los demás... Los condenarían... 

 

Viernes de febrero.

Cielo empedrado, suelo mojado. Pero nada, no llueve. Por qué dirán buen tiempo en Canarias. Si supieran que para muchos el tiempo bueno es cuando llueve, la lotería más social. Un riego de lluvia vale lo que cinco de los otros, agüita del cielo, mijo. 

Siempre se juntan los mochos para rascarse. O lo que es lo mismo, Dios los cría y ellos se juntan. Dos hermanos. Los que salen por el mismo conducto. Porque tus hijos salen por el conducto que tienen que salir. Pero ese túnel, misterioso siempre, por el que vinieron los dos, no será atravesado por nadie más, lo sabes. Pues no lo veas alejarse sin tu consuelo, so pena de que tal vez nunca más lo veas venir a ti con la boca presta para un beso, los brazos abiertos para un abrazo, esa sonrisa tornada en risa que sabes única. Yo te lo perdonaré, tal vez él también, el mundo entero se olvidará. Pero ¿te olvidarás tú?

 

Sábado de febrero.

Amaneció muy temprano, me desperté de madrugada. Nunca sabes los misterios del sueño, si te despiertas por cansado, por hastiado de descanso, mil variables habría para explicar lo inexplicable. La radio, gracias a la radio. Oí a una gladiadora del campo hablar de su queso en Cantabria, premio incluido en una mundial de queso. A otra señora hablar de una red de redes de la religión católica, en la que pueden expresarse los miles de cristianos del mundo. Sin fronteras. Sin trabas. Sin pago. No es poco. 

Y ahora, mientras practico, hago dedos, mientras juego para que tú juegues, oigo a Bebo Valdés y al Cigala, cantar una brasileña. Bebo, hierático en su edad milenaria, Cigala, sus manos se hacen palillos, su voz se hace agua, aire, tierra, sol...

Y yo, para mis adentros, me desconozco, propicio palabras de mil colores que no se traducen en imágenes, se quedan en sólo palabras...

 

Por los idus de marzo...

Amaneció casi sin haber dormido a causa del viento. ¿Quién alabó a ese meteoro maldito? Aunque poda sin tijera, parte sin machete, tumba sin sierra, organiza el caos en la naturaleza, no es poco. 

Leo un artículo de una periodista, a qué hacerle publicidad si no me mola, que ella escribe para sus afines. Pues yo no; escribo para el cosmos, para los míos, también lo son mis enemigos, para los ajenos. Para que sepan que me explayo en la escritura, que me sirve para aumentar aquellos y alimentar a éstos, engordarlos, lustrarlos, enrabietarlos.

Gocemos con poco, que lo pequeño es enorme. Nuestras ansias, si son alcanzables, nos dará satisfacciones cada día, casi cada minuto. Goza con cada piedra que coloques en la pared, eso sí, con la mejor cara hacia afuera y con la cola hacia adentro para que armazone. Si me oyera maestro Juan Padrón...

 

Viernes de marzo. 

Día de la mujer, la llaman trabajadora, ¿alguna no lo es del todo? Muchas veces sin reconocerle sus labores, el peor de todos los desprecios. Tendrás hoy un buen día, te lo aseguro, está en ti, no esperes que te llegue de afuera. 

La disciplina y el trabajo deberán tener siempre un premio. Pero también lo contrario. Cuando no cumples debidamente con tu obligación, tal vez la tuya sea sólo estudiar, no deberás esperar ningún aprecio. Y la vida, querido, se encargará de decírtelo en el futuro que ya tienes delante: sólo tú ganarás los óscar de la vida, para lo que te levantarás cada día con un guión que cumplir. No pares, no mires atrás, es tu vida, sólo aprendes para ti. Tú mismo eres tu premio. Pero yo lo apreciaré si lo mereces. Confío en ti.

 

Mayo, martes, ni te cases ni te embarques ni de tu casa te apartes.

amaneció refulgente. Marzo mayea y mayo marcea, aunque sólo mayeó marzo, a ver si marcea mayo y llueve algo, lo necesita la tierra. Mis aguacateros claman al cielo pidiendo agua sin contaminar, sin sales, agua sin dureza, agua bendita.

Lo mejor del día es que hoy cumple mi nieto Octavio catorce años, quién lo diría. Y hoy recuerdo el hecho simpático de que a mi negación de comprarle algo cuando era muy pequeño, me amenazó con no decirme el color del parking. Y lo cumplió, creí haber perdido mi coche entre tantos colores y pisos del centro comercial.

Pero ahora es un chicarrón que crece por días en educación, buenos modales, en belleza interna y externa. Y es que cuando lo abrazas, sientes su latir joven, intenso, lleno de energía y de amor. Cómo me hace sentir orgulloso de sus padres, de él, of course, y hasta de mí por hacerle la vida alegre, porque esté integrado en un mundo amoroso y feliz. 

No sé si es el primero de la clase, sí que estoy orgulloso de lo que hace y de cómo realiza sus labores diarias, de cómo de contento se siente de su deporte, de su cuerpo, de cómo no lo maltrata con vicios que a nada llevan. Y es que ya lo sabe: cuida tu cuerpo, es el que te toca arrastar de por vida o llevarlo con orgullo como un logro de ti mismo, de tu esfuerzo, de tu entrega a lo mejor de la vida. Da gusto verlo venir, es todo sonrisa, es un don de Dios que deberá aprovechar y regalar.

Felicidades, Octavio, se me cae la baba y me la vuelvo a tragar, porque no tiene desperdicio...

ES EL DÍA DE MI NIETO

CUYO NOMBRE ES OCTAVIO

PARA HALAGAR A SU ABUELO

LA RISA AFLORA A SUS LABIOS...

 

Martes de mayo.

Amaneció mustio, con nubes, aunque el sol las anuló, pudo más su fuerza. Al mediodía, el sol, el azul del cielo, dominaba el espectro. Decidí darme un baño en Roque Prieto. Creí estar solo en el charcón mientras me acercaba. No, no era cierto. A un lado, bajo el solapón, cuatro personajes ocupaban un trozo de la explanada, tres varones y una hembra.

Cada uno de ellos, en aquellos momentos, la jaleaba, le tiraba con fuerza de los elásticos de su bañador y los soltaba, con alaridos y palabrotas de ella. Por un momento, uno de ellos, el que parecía afeminado, qué coño, el que era marica del todo, hacía contorsiones y la atraía hacia sí. Ella se dejaba hacer, no lo veía peligroso porque no lo era. 

Él caminaba mirándose a los pechos, como si quisiera que le emergieran como a una mujer, como por ensalmo, al tiempo que bolereaba con sus caderas, también como imitándolas, triste remedo, renegaba de su mala fortuna.

Uno de ellos, el más observador, joven también era el que la buitreaba. Los otros sólo jugaban al juego macabro de no dejarla en paz, mientras ella seguía lanzando venablos a voz en grito, a pesar de ser tan joven. 

Uno a uno, aunque la esperaban a ella dentro del agua, le lanzaban líquido para molestarla, no quería entrar con tanta rapidez. Una vez ella estuvo ya totalmente sumergida, el más observador, se acercó sigilosamente por debajo del agua, tiburón, y la abrazó sin más. Ella se dejó hacer al principio, hasta que lo hizo sucumbir a los escasos encantos de que ella disponía. A él se le vio hacer de perro, a juzgar por sus movimientos, mientras la besaba en el cuello y en la boca al tiempo que culebreaba, el agua permite tales desmanes al mismo tiempo, hasta que lo asaltaron los movimientos imparables y murió un poco. 

Ya él no quiso jugar más dentro del agua, incluso salió algo seriote de ella, ya fue infame, mientras el marica y el tercero reían su alzada de bandera a juzgar por sus propias palabras. 

Tardaron ya luego muy poco para marcharse, mientras el marica le daba a la tal Patricia, palmadas como de triunfo, como si le dijera, bravo, lo lograste, mientras el desdén del desaguado ya era palpable, me dio que era el dueño del coche donde se fueron todos juntos.

Seré desconfiado, pero me dio por pensar en tantas chicas que mueren en manos de su compis, cuando a tanta confianza y liberalidad, le llega la hora del desdén de ella, a saber por qué. Cuando a la que puede parecer juvenil diversión, se unen el alcohol y alguna droga de las que llaman blandas. Y les da por ponerse nerviosos, agresivos, no comprenden ahora el desdén de ella, otrora tan abierta. Y la matan. Eres exagerado, escritor, lo sé, lo soy, qué quieres. Pero la matan. Tal vez tras maltratarla ya del todo, de ensañarse, de sacar lo más pútrido de sus almas innobles. No sigas, te pierdes. Vale, no sigo. Pero ¿sabrán sus padres, de tenerlos, dónde está esa muchacha y con quiénes? Serán de esos padres confiados, ocupados en sus trabajos o en sus tribulaciones, o en sus huidas de ellos mismos? Seguramente serán esos padres que en el juicio se preguntan cómo es posible que sus hijos hubieran tenido tanta iniquidad, sido tan desalmados. Yo también.

 

Lunes de julio.

Amaneció mustio, panzaburro. Es notable que cada verano, como llamada por los ángeles, se acerca la panzaburro que hace una ele desde Gando hata el norte de la Gran Canaria. Alabada por los trabajadores de intemperie y hasta por los funcionarios que ven en la tele cómo se cuece el personal en toda España, en las islas adyacentes, incluidas, menos en Gran Canaria, no es baladí haber sido proclamada la isla de mejor clima del mundo mundial de la bóveda terrestre de allende los mares de ida y vuelta.

Tuve hoy un almuerzo de promocionados de alta dirección, chúpate ésa. Nos concernimos para viandar de cuando en cuando, y darle un repaso a la real politik, ya sea nacional, autonómica, isleña, municipal y hasta casera. No en vano, se habla de uvas, de moras, de fresas, todas de Colina del Mar, no digo más para no dar pistas, que luego hay mucho avión y aterriza.

Me llaman mis nietos esta tarde para hablarme de forma gutural y darme bromas. Me llaman lelo, a lo que yo les contesto: tu padre. Lelo por lo de abuelo, son así. Ya tienen de catorce arriba y están en la edad del pavo que yo le daré a la pava y tal, la edad en la que se mira sin ver, se oye sin escuchar y se toca sin palpar, hasta que te quedas demudado o en el mismo sitio.

Cuando llegué a casa, dispúseme a regar las flores que llamo de manguera, sin automatismos ni leches, tiempo que pasas pensando o no, pero que disfrutas de los olores y de los colores de lo que has plantado y cuidado para que den ese resultado. Alguna rosa que otra, un par de galanes de noche, algún que otro jazmín, y hasta me llegan los aromas de unos naranjos algo más lejanos, toda una órgia y un desénfreno.

Se hizo de noche enseguida, a pesar del cambio de hora. Y es que cuando estás a gusto contigo y con el resto humanitario, se te pasan las horas sin darte apenas cuenta. Aunque a veces nos olvidamos de que vivir al completo es ser conscientes de lo que nos pasa, de lo bueno y de lo malo y casi hasta gozar de las dos cosas.

Mis nietos ven esta página, es para ellos para los que escribo casi en exclusiva, aunque ya se sabe, el mundo es largo y ancho, vete a saber si me ven los Herreras de Venezuela, andariegos de acá para allá, con lo ancha y profunda que es la mar, se la pasaron y allí se van quedando, tal vez soñando aún con sus riscales...

 

Miércoles de agosto.


Amaneció mustio pero se aclaró al filo del mediodía. Te confieso que ya enía la historia que te voy a narrar casi completa, cuando e apagó el ordenata y me hace empezarla de nuevo. Pues que se joda, la empezaré de nuevo, seguro que saldrá mejor. Ya se lo dijo Mario Vargas Llosa a uno que yo me sé, no soy yo, cuando le presentó suprimera novela y aquel le dijo: está muy bien, comiénzala de nuevo. Y quien yo me sé, maldito que le hizo caso. Y tan amigos.

Pero la historia de marras, me la cuenta un amigo, no coy a decir que me ocurrió a mí, trata de una rusa llamada Tanya y él mismo, llamémosle Tonto, por qué no, o Casi Tonto. Y es que mi hombre, o sea, Tonto, metióse en mitic para ver de encontrar a personas solitarias como él mismo, con vistas a un ayuntamiento de la clase que fuera: carnal, amistoso, interno o mediopensionista. 

Una de las candidatas, resultó ser la tal Tanya, rusa ella, del lado de Saratov, o sea, por detrás de Casablanca en Firgas o algo así. Lo cierto fue que la niña ubicó su perfil en Tenerife, vete a saber por qué.

Mi amigo Tonto, entusiasmado del amor y de la belleza de la niña, 34 añitos, una inocente, trabó en escribirle cartas de lo más airosas y entusiastas. Ella le contestaba casi siempre a la misma hora, lo que a él no le extrañó. La niña Tanya, le mandó su perfil: diplomada en turismo y relaciones internacionales, cursos ene español, bonito fuera, con lo lindo que cae.

Ella trastabillaba algo las palabras, de lo más natural, él le contestaba en un lenguaje formal, a la par que elegante, no fuera a desentonar. Continuará...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esther Tusquets: "El elemento lúdico, tomado como un elemento importante, que no tiene nada que ver con el chiste o con la broma, es una opción personal en la vida y en la literatura. A mí me parece imprescindible".